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Cuatro días para descubrir Barcelona

Por | 31 agosto, 2015 | 0 comentarios

Barcelona

Muchos se preguntan cuántos días hay que pasar en Barcelona para poder visitar todos sus rincones con encanto sin tener que ir a la carrera. Aunque no existe una fórmula exacta ya que influyen muchas variables, cuatro días en la Ciudad Condal son un tiempo muy adecuado para poder realizar un itinerario completo y atractivo. Es obvio que quedaran lugares en el tintero, pero de esta forma existirá otra excusa para poder regresar a Barcelona en el futuro.

Lo fundamental en estos casos es organizarse y diseñar un buen itinerario que intente agrupar los encantos turísticos de una determinada zona. De esa forma se aprovechará al máximo el tiempo para exprimir toda la belleza de una ciudad que hay que vivirla, pasearla y disfrutarla. Os proponemos un sencillo plan de cuatro días en Barcelona para que la visita a la capital sea lo más satisfactoria posible.

Día 1

Una buena idea para la primera jornada es trasladarse hasta la Rambla para comenzar allí un recorrido por el centro histórico barcelonés. Un paseo por esta popular vía es obligado para descubrir gran parte de la identidad de la ciudad. 1.200 metros de calle repleta de sorpresas y en donde hay que hacer parada forzosa en el mercado de la Boquería y el Gran Teatro del Liceo.

Lo mejor tras este recorrido es adentrarse en el Barrio Gótico, una de las mayores sorpresas que guarda Barcelona. La Catedral de la Ciudad Condal, la calle del Bisbe y la plaza de San Felipe Neri son algunos de los lugares que muestran la esencia de un inolvidable paseo que más bien es un viaje en el tiempo.

Barrio Gótico de BarcelonaEl Barrio Gótico da para mucho y lo mejor es perderse por sus calles sin horarios ni presiones. Por ello, cuando se haya captado toda su esencia, una buena idea es volver a la Rambla y caminar hasta el Mirador de Colón, de 60 metros de altura y desde el cual se pueden obtener algunas de las más bellas panorámicas de Barcelona. Para concluir la jornada, lo ideal es relajarse en el Puerto Viejo de la ciudad, convertido hoy en día en un moderno espacio de ocio en el que se encuentra el interesante centro comercial Maremagnum.

Día 2

El inconmensurable legado de Antonio Gaudí en Barcelona bien merece dedicarle un día. La ciudad no se puede entender sin la obra de un artista único y genial. Y qué mejor para iniciar este recorrido que visitar su diseño cumbre, la Sagrada Familia. Lo ideal es madrugar para estar allí un poco antes de su hora de apertura (las 9:00) y así poder evitar las siempre presentes colas.

El itinerario por la obra de Gaudí se puede continuar bajando hasta el paseo de Gracia para visitar la Casa Milà (conocida popularmente como La Pedrera) y la Casa Batlló, dos ejemplos del modernismo catalán que representó como nadie el arquitecto nacido en Reus.

Casa BatllóPara no quedar exhaustos caminando, una buena idea es coger el Metro o el autobús para regresar al norte en busca del Parque Güell, otro de los iconos de Barcelona y que parece transportar al viajero a un escenario de cuento.

Si quedan fuerzas, y para seguir descubriendo el norte de la ciudad, el día se puede rematar en la montaña del Tibidabo con su Parque de Atracciones, Torre de Collserola y Templo Expiatorio del Sagrado Corazón.

Día 3

La montaña mágica de Montjuic no puede faltar en un itinerario por Barcelona. El tercer día de visita se puede dedicar a recorrer un lugar privilegiado que permite obtener unas impresionantes vistas de toda la capital. Para ello hay que desplazarse hasta la plaza de España, lugar desde el que parten los autobuses que suben hasta Montjuic.

MontjüicEl Estadio Olímpico, el Pueblo Español, el Castillo de Montjuic o el Palau Sant Jordi son algunos de los lugares que es posible visitar en una montaña que tuvo un protagonismo especial durante el acontecimiento más relevante que ha vivido Barcelona, los Juegos Olímpicos de 1992.

En el regreso no está mal hacer una parada en el Museo Nacional de Arte de Cataluña y en la Fuente Mágica, que ofrece cada día un espectáculo de luz, sonido y agua.

Día 4

El cansancio puede pesar en la última jornada, pero las ganas de seguir visitando los encantos de Barcelona disiparán cualquier signo de flaqueza. Una ruta interesante para este día es descubrir los peculiares barrios de Born y la Ribera, con sus pequeñas tiendas, curiosos cafés, llamativos restaurantes y su histórico mercado. Pero si hay una visita imprescindible en este punto de Barcelona esa es a la Catedral de Santa María del Mar, una genialidad gótica que deja con la boca abierta a todo aquel que la admira.

Santa María del MarY qué mejor para rematar la estancia en la Ciudad Condal que con un paseo por la playa de la Barceloneta. Una forma de relajarse con la brisa marina, la arena y la estupenda vista del Mediterráneo. Una estampa idílica que puede poner el perfecto colofón a un viaje que se tornará en inolvidable y que a buen seguro dejará con ganas de más, de más Barcelona.

Categorías: barcelona

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