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Las mejores vermuterías de Barcelona

Por | 21 noviembre, 2015 | 0 comentarios

Prácticamente sin avisar y de repente el vermut ha regresado y lo ha hecho con fuerza y de una manera mucho más estilosa y sofisticada. Las vermuterías vuelven a abrir sus puertas, pero esta vez como bares modernos, atrevidos y dispuestos a acompañarlo con exquisitas tapas muy elaboradas. La bebida que se dice que inventó el filósofo griego Hipócrates, vuelve para quedarse. Barcelona fue en su día una de las mejores ciudades para disfrutar de ella y ahora encabeza este renacimiento del vermut con locales de lo más interesante. Aquí va una pequeña muestra:

Celler Cal Marino

En el barrio del Poblesec, situado en la calle Margarit, 54, esta antigua fábrica de gaseosas se ha convertido en una de las vermuterías con más encanto de la ciudad. Sus paredes de ladrillo visto y las barricas de vino y vermut para la venta a granel nos trasladan al bar de toda la vida con toques de vanguardia. Un lugar perfecto donde degustar el vermut acompañado de deliciosas tapas como las papas arrugas, las croquetas de boletus y foie, o la cecina de Astorga.

Morro Fi

Este establecimiento ubicado en la calle Consell de Cent aparece en todas las listas de las mejores vermuterías de España y, por supuesto, de Barcelona. Forma parte de esa nueva generación que quiere volver a establecer el vermut como una tradición. Tiene un ambiente joven e incluso hipster donde se puede degustar esta bebida con alguna de las tapas, conservas y encurtidos que se ofrecen diariamente.

Quimet & Quimet

Es una de esas vermuterías que ha resistido a la época en la que la bebida pasó a un segundo plano y ahora ha vuelto a cobrar un nuevo impulso. Se encuentra en la calle Poeta Cabanyes y cuenta con uno de los mejores vermut de grifo. Además destaca por unas tapas que despiertan el apetito de cualquiera.

Bodega 1900

En la calle de Tamarit, la Bodega 1900 podría dar a entender, tanto por el nombre como por su diseño, que lleva abierta más de un siglo. Pues no. Se trata de un negocio moderno, pero con una esencia tradicional admirable. Por si fuera poco, tiene el sello de Albert Adriá, hermano de Ferrán. Ofrece además un vermut propio, La Cala, y unos guisos tradicionales con un toque de la casa, además de salazones, ahumados y productos en escabeche.

Bar Calders

En la calle del Parlament, es otra de esas nuevas vermuterías que han surgido con el regreso de la bebida. Sirven cuatro tipos de vermut y trabaja el concepto tapas de una forma muy cuidada sin apostar excesivamente por la cocina fusión. Destaca además por su terraza en la que, si el tiempo acompaña, se está de cine.

Bodegueta Cal Pep

En esta ocasión nos desplazamos al barrio de Sants, concretamente a la calle Canalejas. Al estar un poco alejada del circuito turístico tiene una esencia más especial y local. Típica bodega tradicional aunque adaptada al momento actual. Brilla por unas tapas donde destacan los productos del mar, además de especialidades como los “peperini”, que no es más que pimientos rellenos de queso y anchoas.

¿Moda o costumbre?

Ya se sabe que la mayoría de las modas son cíclicas y, tarde o temprano, siempre vuelven. Muchos pueden pensar que el boom actual que viven las vermuterías se debe precisamente a eso, pero nos encontramos con un fenómeno que va un poco más allá. Durante mucho tiempo la costumbre de “ir a hacer el vermut” o “ir a tomar el vermut” estuvo muy arraigada en toda España. Disfrutar de este vino macerado con hierbas y toques amargos era una costumbre, especialmente los domingos. De esta manera, se disfrutaba del vermut (o vermú como también se denomina) con un aperitivo para abrir el apetito antes de la comida y así mantener una agradable charla entre amigos. Pero de la noche a la mañana esta práctica empezó a perder adeptos y muchos establecimientos especializados en esta bebida, las llamadas vermuterías, tuvieron que cerrar. Sólo algunos mantuvieron esa costumbre, pero para el gran público parecía haber pasado a mejor vida. En los últimos tiempos, las vermuterías han resurgido para recuperar su esplendor de antaño. Antiguas y nuevas apuestas se han convertido en un referente para pasar un rato entre amigos y degustar una bebida que no deja indiferente. Moda o costumbre sólo el tiempo dirá si el vermut ha vuelto para quedarse. ¿Cuál es tu pronóstico?

Categorías: barcelone

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